Una familia conversa en casa

Escuchar qué hay detrás de ese «no»

Puede que no vea el problema como lo ves tú. Quizá le incomoda hablar con alguien desconocido, teme que lo juzguen o piensa que la consulta servirá para que sus padres tengan razón. Son posibilidades que merece la pena preguntar, sin dar por hecho cuál es la suya.

Una pregunta abierta, como «¿qué te preocupa de ir?», permite conocer sus dudas. Escuchar la respuesta antes de rebatirla ayuda a que la conversación incluya también su perspectiva. No hace falta estar de acuerdo en todo para mostrar interés por lo que está viviendo.

Proponer ayuda fuera de una discusión

Si la propuesta aparece al final de una pelea, puede quedar asociada a un reproche. Busca un momento más tranquilo y habla de lo que observas y de tu preocupación, en lugar de definir cómo es tu hijo o qué crees que le pasa.

Por ejemplo: «Últimamente nos está costando entendernos y me preocupa cómo lo estamos viviendo. Me gustaría que pudiéramos pedir ayuda para comprenderlo mejor». Es una manera de abrir el tema, no una frase que garantice que acepte.

Explicar cómo sería una primera sesión

Lo desconocido puede hacer más difícil dar el paso. Puedes explicar que la primera sesión sirve para conocer al profesional, hablar de lo que está ocurriendo y valorar qué apoyo necesita. La terapia puede trabajar con el adolescente y con su familia; su organización depende de la situación.

Conviene preguntar al profesional cómo participa la familia y cómo se cuida la privacidad. En mi consulta, estas cuestiones se explican al empezar, incluidos los límites necesarios para proteger al menor. Su voz tendrá un lugar propio durante el proceso.

Darle un lugar en las decisiones

Puede expresar qué le gustaría preguntar al psicólogo, qué le preocupa de la primera cita y qué necesitaría para sentirse más cómodo. Explicarle la propuesta con claridad y escuchar su respuesta permite que participe en la conversación sobre la ayuda.

También es válido que los padres tengan dudas. Antes de empezar podéis preguntar qué se espera de las sesiones, cómo se acuerdan los objetivos y cómo se revisa si el trabajo está ayudando. Son preguntas útiles para valorar juntos el siguiente paso.

Si todavía no quiere ir, los padres también pueden consultar

La preocupación de la familia merece atención. En mi consulta podemos comenzar escuchando a los padres, comprender cómo se están viviendo los conflictos y valorar qué orientación tiene sentido. Ese encuentro no sustituye una valoración del adolescente ni permite sacar conclusiones sobre él sin escucharlo.

Puede servir para revisar cómo estáis intentando ayudar, qué dificultades aparecen al hablar y cómo plantear una propuesta más clara. Si se inicia atención al adolescente, se organiza la participación familiar según sus necesidades y la situación.

Cuándo conviene pedir orientación profesional

Si el malestar se mantiene, afecta a su vida cotidiana o tienes una preocupación importante por cómo se siente o se comporta, puedes pedir orientación a un profesional sanitario. Su médico también puede ayudar a valorar qué atención necesita. Si hay un peligro inmediato para su seguridad o la de otra persona, contacta con los servicios de emergencia de tu zona.

Fuentes de orientación

Este texto ofrece orientación general y no sustituye una valoración de la situación familiar. Para ampliar la información:

Alberto Gimeno Ruiz-Olalde, psicólogo general sanitario (M-43298). Atención online a adolescentes con participación familiar.

Cómo trabajo con adolescentes y sus familiasConsultar disponibilidad